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DEL SONIDO CARTAGENERO & PEDRO LAZA

By |2020-07-20T14:32:48+02:00July 11th, 2020|Categories: Jazz, Porro|Tags: |0 Comments

DEL SONIDO CARTAGENERO & PEDRO LAZA

Cartagena de Indias ha sido un aglutinamiento de matices que llegan desde cualquier lugar del mundo a transformarse, convertirse, destruirse y construirse desde hace cientos de años. La historia de este territorio ha dado luz a una compleja mezcla cultural que en muchas de sus calles sobrevive y se mantiene, sin embargo, la globalización ha permitido la inclusión reciente de ritmos que no han hecho parte de la herencia musical del puerto, haciendo que, parte de este conocimiento se encuentre en riesgo constante de desaparecer.

Comprender a cabalidad la legendaria trayectoria por la que ha pasado el sonido de Cartagena para transformarse a lo que es hoy, es una tarea que me hace sudar sangre. La información acerca de los sonidos que ocuparon la tierra Andina antes de la colonización Europea es escaza, tal fue su devastación. A Grosso modo se sabe que la mayoría de los sonidos precolombinos fueron instrumentos de viento, tales como la zampoña, los silbatos, las ocarinas o las trompetas, con la llegada de los barcos a la costa Colombiana se comienzan a transformar las maneras de comunicación, estableciendo que, por acto o muerte los habitantes de América debían convertir sus cantos en plegarias a Dioses ajenos. Así mismo, la esclavitud Africana transportó la identidad sonora y cultural de Senegal, Sierra Leona, Cabo Verde, Santo tomé y Angola, entre otros países de África a los aires caribeños.  

El transporte de mercancías y de personas transforma los destinos. Cartagena como uno de los puertos principales de América comienza a recibir la influencia de semillas rítmicas que frecuentaban las islas caribeñas con movimientos sonoros como el son, el jíbaro y el merengue. Ha sido el bello sonar que tienen los ritmos creados por el Maestro Laza lo que ha dado característica de ensueño a los ritmos de los 60s, 70s, 80s y 90s en Colombia. Sabrosura para cerrá el ojo, el maestro ha hecho cientos de veces que bajo mi frente sudorosa por andar las calles ardientes de su natal Cartagena, deje caer los párpados vencidos por la dulzura de sus composiciones Momposinas, aguadeñas de la tierra con olor a pescao.

Hablar de la música de Pedro Laza, comprende una evolución histórica de la música en América, puesto que sus ritmos decoradores de millones de fiestas y navidades, no se hubiera creado sin la identidad africana y la cultura precolombina, es decir, para crear una composición como la de Laza hacen falta aproximadamente 5 siglos.

Sobre una hamaca templada que se balancea con el ventarrón del mar Caribe, recuerdo haber visto en mi imaginación a Pedro Laza pidiendo al infinito cielo que llegara la hora del almuerzo, para transformar los aderezos que utilizaba la vieja Elisa Murillo en tiempos musicales que hacían bailar a Isidoro con Marina, a Raquel con Merlis en compases divertidos con la punta el pie. Que rica sazón le pusiste Elisa a ese sancocho de pescao, que me hizo bailar Laza en el malecón. Salud a ti y a tu delicada paciencia para que esta sopa inolvidable la transformara el día de hoy en un mundo y su bendición.

La identidad europea se refuerza en Colombia con aspectos culturales que comienzan a combinarse y a transformarse, en muchos casos en pro de la diversión, la gaita Colombiana es imitada con el clarinete para mezclarse con los sonidos que expulsaban los tambores con el ritmo Lumbalú que aún mantiene contadas raíces.

Pedro Laza Gutiérrez nace el 12 de diciembre de 1904 en el Callejón Gastelbondo del barrio de la Catedral, en pleno centro histórico de Cartagena. Durante su juventud, se intrigaba por el sonido que generaban sus vecinos, quienes tocaban el tiple, la bandurria (interpretada por Abraham del Valle) y la guitarra. Fue tanta su emoción que decidió construir su propia bandurria. Pedro Laza aprendió a tocar el contrabajo observando a Francisco Lorduy. Las primeras veces que interpreta el bajo, lo hace como un reemplazo de un bajista que no asiste y con el tiempo comienzan a considerarlo seriamente para rodas las presentaciones. 

Para los años 30’s el jazz cruza el mar atlántico hacia Colombia, en donde es acogido  por algunos músicos que lo tocaban en eventos sociales. Cabe resaltar que la sociedad Colombiana de alto turmequé ha huido de sus orígenes desde que existe memoria y hace lo posible por olvidar y borrar todo tipo de huella que lo identifique como indígena, negro o suramericano. Este problema trasciende en nuestro desconocimiento de lo que somos hoy y nuestra enajenación a defender nuestra identidad pre-colonización.

Los porros, los fandangos y las cumbias fueron considerados como música de Plaza que debía mantenerse al límite del pueblo. La identidad Colombiana, rugosa al deslizarle el dedo, se manifiesta con desorden y guachafita en el más excelso de nuestros yos. Se decodifico una sociedad Europea, con influencias de Norteamérica, en un territorio indígena con migrantes africanos. Este popurrí indentitario, da como resultado por supuesto un folclor incomparable a nivel mundial, para el cual el caos, es parte inminente del orden. Esa identidad para el que no lee, se siente en los sonidos de Laza, quien ha manifestado a través de más de 80 álbumes que la tesitura de la voz Cartagenera es producto del sabor de muchos lugares, como el buen sancocho.  

Para el parrandero que llegue a la ciudad amurallada y quiera vivir la Cartagena de murallas afuera, podría dejarse guiar por “La Boquillera” del maestro Laza, montarse en una moto taxi y convencer al valecita pa’ que lo lleve por 5 barrita hasta la Boquilla. El porro fue la razón de ser de los Cartageneros. Muchos porros estaban mal vistos por la sociedad Cartagenera puesto que las canciones alegres, eran dedicadas en muchas ocasiones a trabajadoras sexuales. La palabra porro se sigue utilizando para llamar a este género musical y también se utiliza para llamarle así a un cigarrillo de marihuana, lo cual, también trae intrínseco el termino de lo prohibido.

A la familia Lorduy se le ocurrió tocar “La Mariposa” en medio de una fiesta en la que se encontraba el padre, quien inmediatamente con el bastón terminó con el baile. Lucho Bermudez, cambia el ritmo de 3×2 a 2×3 y así el baile se pudo bailar en reuniones elegantes, puesto que era un baile más paseado.

Se le llamo Pedro Laza y sus Pelayeros puesto que el municipio de Pelayo pertenecía a Bolivar y esta era la población más musical del departamento, también conocida como “la cuna del porro”. Dentro de su banda estuvieron Clímaco Sarmiento, Eldurfo polo o “Tratatá”, Jose Nicolas de Ávila, Lalo Orozco en el piano, el saxofón endiablado de Rufo Garrido, Victoriano Márquez en la tumbadora.

Un dialogo entre los vientos. El ritmo de los Pelayeros.

El Cebú era una canción que solía tocar Rufo Garrido por las madrugadas Cartageneras en San Diego, acompañado de 3 o 4 músicos con guitarra y tiple.

¡Vamos a la Calle 13 pa bailar con esa morena!

Su disco debut fue Candela! En 1958 lo dió a conocer. Pedro Laza produjo este álbum en el barrio Manga de Cartagena con Antonio Fuentes, fundador del sello discográfico Discos Fuentes junto con el cantante boricua Daniel Santos. La orquesta de Pedro Laza fue la primera orquesta que grabó en un disco en Estéreo en Colombia. “Navidad Negra” en 1950.

“Tu tienes que poner lo más sabroso de tu alma, lo que sientas en lo más profundo, no estás aquí para llenar un hueco, tu interpretación es algo que sale de ti, ¡De tu corazón!”. Pedro Laza.

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